Palabras Preliminares




Palabras Preliminares

Nadie podrá poner en duda de que el vínculo que se establece por medio de la palabra, manifiesta una de las riquezas más relevantes de que puedan gozar las personas.
Cuando nos disponemos a leer, gracias a ellas nos aislamos del mundo de la acción humana, que a veces, por el cansancio de los rutinarios pormenores, el agobio de los sinsabores cotidianos y las continuas sensaciones de fracaso, el pánico de sufrir alguna agresión producto de los sistemas perversos imperantes que gobiernan las sociedades de todo el planeta, nos hace adoptar una postura hostil para con los demás y cerrada a los diversos matices positivos que nos rodean.
Buscando algún refugio, nos sumergimos simplemente a través de los signos de expresión en un remanso para poder encontrar un momento de distracción, un elixir para el alma o un concepto más amplio y bello de la vida.
Curiosamente, la disposición fundamental para entender al otro o a la otra es mas extraña de lo que se cree. Muy pocos intercambios de opiniones demuestran una real voluntad de comprenderse entre interlocutores/as. Infinitas bocanadas de sonidos “flatus voxis” son emitidos diariamente por la mayoría de las personas. Solo basta detenerse como expectador/ra a escuchar las conversaciones que se dan alrededor nuestro, ya sea entre personas o entre pueblos. Generalmente parecen diálogos en voz alta entre sordos, cada cual habla sobre todo para exponer o intentar imponer sus ideas, problemas personales, para justificarse de alguna acción deliberadamente impropia, para hacerse valer o acusar en forma desmesurada al prójimo.
Por naturaleza el ser humano tiene necesidad de expresarse o de sentirse comprendido, pero lamentablemente no siempre lo logra.
Este convulsionado mundo que vive tan triste y angustiado producto de la violencia generalizada e instituida en las costumbres, las brutales guerras injustificadas, el vandálico terrorismo internacional, la pobreza y el hambre de los desamparados, la devastadora droga, la sexualidad promiscua, el erotismo desvergonzado y la cruel persecución desmesurada por el materialismo indiscriminado que esconde detrás de cada estereotipo el éxito personal inalcanzable, no ofrece un marco adecuado para la comunicación, por el contrario, resulta un entorno inhóspito para obtener tal consonancia.
Ante tales nefastas circunstancias intentar conseguir una comprensión profunda exige tener mucho coraje, una muy buena predisposición a dar un mensaje lo mas claro posible y una tolerancia inagotable para ver el resultado, puesto que implica un compromiso de riesgo al enfrentarse a otra que se encuentra herméticamente encerrada en su egocéntrico individualismo.
Al sentirse incomprendidas las personas pierden la fe en si mismas, en la vida, convirtiéndose en individuos pesimistas y también hasta ponen en duda la existencia de Dios, se bloquean, retroceden, se encierran, se confunden y por ultimo se aíslan. No se puede crecer, evolucionar y desarrollarse sin sentirse al menos comprendido por una persona. Quien quiera ver claro en si mismo, debe abrirse a algún confesor elegido libremente y digno de su total confianza.
“Ningún hombre, aunque tuviera todos los bienes exteriores, elegiría vivir sin amigos”. Aristóteles
Cuando elegí asumir la responsabilidad de realizar esta investigación, fue un desafío conmigo misma. El enigma y la incertidumbre frente a los voluminosos tomos del Diccionario, me armaron de perseverancia y temple entrando en una concentración y frecuencia con el tema que tenía la sensación de estar entrando en un mundo aislado del resto y que me resultaba muy gratificante. Jamás imaginé terminar escribiendo estas líneas y mucho menos que de la minuciosa búsqueda resultara la edición de un tratado sobre discriminación resultando un libro de consulta internacional.
Tengo una sensación muy especial que me conmueve los mas intimo de mi ser y es que logré compendiar una obra que en cierto modo tiene algo que decir a las décadas y generaciones venideras por consiguiente les quiero dedicar estas palabras especialmente a las familias células esenciales en toda sociedad civilizada para que recapaciten y no utilicen el lenguaje como instrumento bélico, sino como herramienta fundamental para sembrar el amor en esa guarida maravillosa llamada hogar colmandolo de armonía y entendimiento, para luego lograr un mundo de paz en el cual todas/os ambicionamos vivir.
CON EL ALMA
MARÍA CRISTINA GARAY ANDRADE
Derechos Reservados de Autora
(Queda totalmente prohibida su reproducción total o parcial
sin expresa autorización de la autora)
Monte Grande – Buenos Aires – Argentina
ISBN 950-887-013-3 / LEY 11723
Editorial Argenta Sarlep S.A.
(1994)