EL RESURGIR DE LA DIOSA
EL RENACIMIENTO
Séptima y Última Parte
El renacimiento de la Virgen María en la Edad Media promovió la relación con la Diosa, sus poderes sanadores, sus apariciones y milagros comenzaron a tomar magnificencia después de tanto tiempo de estar reprimidos. Hacia el siglo XII, los cruzados que regresaban de Bizancio, colonia griega desde la antigüedad, fue refundada por el emperador Constantino I "el Grande" en 330 y renombrada Constantinopla, fue la capital y el centro de la cultura clásica del Imperio Romano de Oriente o Imperio Bizantino. Corresponde a la actual ciudad turca de Estambul. Los Cruzados aportaron la costumbre de valorarla. Por ese tiempo se recopilaron relatos sobre María en La Leyenda dorada o, en latín, Legenda aurea donde se da a conocer una compilación de relatos hagiográficos (biografía de los santos) reunida por el dominico Santiago (o Jacobo) de la Vorágine, arzobispo de Génova , a mediados del siglo XIII. Titulada inicialmente Legenda Sanctorum ("Lecturas sobre los Santos"), fue uno de los libros más copiados durante la Baja Edad Media y aún hoy existen más de un millar de ejemplares incunables. Con la invención de la imprenta , dos siglos más tarde, su reputación se había consolidado y antes del fin del siglo XV aparecieron numerosas ediciones impresas.
Asombrosamente el poder de la Virgen alcanzó el cenit en los siglos XII y XIII. Entre 1170 y 1270 en Francia se construyeron ochenta catedrales, entre ellas la de Chartres, dedicada a Nuestra Señora (Notre Dame).
Dice -Elinor Gadon- (Campos de especialización Historia de arte; Religión y cultura de la India; Arte contemporáneo; Religiones del mundo) “La Virgen asumió gradualmente gran parte del poder de la Diosa”. Los altares y los templos de la Diosa fueron consagrados a la Virgen. Las grandes catedrales góticas se construyeron en lugares sagrados de la Diosa, agrega. Para las mujeres no había ni hay diferencia entre orar a la Diosa o a la Madre Virgen. Ofrecían “pasteles y vinos” a María igual que los habían ofrecido a la Diosa. Pero la virgen representaba un verdadero problema para los teólogos. ¿Qué debían de hacer con su útero y con sus senos, los cuales para complicar las cosas, eran símbolos de la Diosa cuya memoria aun luchaban por erradicar? La única forma era reconocerle la maternidad pero negarle a la vez cualquier tipo de sexualidad humana. De ahí la Madre Virgen. La cristiandad, con su énfasis renovado de una espiritualidad completamente desprovista de lo físico o sexual, altero totalmente el significado aceptado, agregando la noción de la virginidad sexual y produciendo un divorcio en la humanidad – especialmente las mujeres – y la sexualidad. “La sexualidad y la maternidad virginal (de María) hacen imposible que cualquier mujer sea virtuosa, poderosa y sexual al mismo tiempo”.
El contraste entre María la Virgen y María Magdalena, a quien todavía se tilda de prostituta y no se le reconoce su papel importante como discípula, establece una polarización falsa entre Virgen y ramera, que impide a las mujeres experimentar su sexualidad natural.
No es que la Diosa haya sido negada por la cristiandad, o al menos por el catolicismo, sino que recibió otro nombre y fue despojada de su sexualidad.
En los siglos XIX y XX no quedaba prácticamente ningún recuerdo de la matanza de las brujas, y la veneración de la Virgen alcanzó nuevas alturas teológicas. En 1854, el papa Pío IX proclamó el dogma de la “Inmaculada Concepción”, según el cual la Virgen era “la única criatura humana libre de mancha del pecado original” y había sido “escogida para su misión desde el principio de los tiempos.
En 1950 el papa Pío XII proclamó que María había sido llevada al cielo en cuerpo y alma, hecho que se celebro a partir de entonces como la Asunción. Un buen artista se adelanto a la época: en 1518 Tiziano había pintado a la Virgen ascendiendo corporalmente al cielo.
Antes del Concilio Vaticano Segundo, los papa habían proclamado a María corredentora con Cristo, pero en el vaticano Segundo (1962 a 1965) la Iglesia se abstuvo de otorgar a María esta categoría de casi igualdad con Jesús. “El gran terror es que sea venerada por encima de su hijo”. De Juan Pablo II fue un tema que quedo pendiente puesto que su intención era declararla Redentora junto con Jesucristo, situación que hubiera causado toda una revolución en la Iglesia Católica ya que hubiera sido una forma de proclamarla Diosa junto con su Hijo.
El Vaticano Segundo deseaba asegurarse de que María fuera presentada como “subordinada a su hijo” en las enseñanzas de la Iglesia.
Pero en 1992 vuelve a resurgir la veneración a María:
*Millones de personas de todo el mundo, especialmente jóvenes, la veneran en multitudinarios santuarios.
*Las apariciones de la Virgen son que mas frecuentes y de conocimiento público –Denver (Colorado), Santa Ana (California, Ucrania, Cuapa (Nicaragua), Medjugorje (Yugoslavia) y San Nicolás y Pcia. de Salta (Argentina), aumentan día a día.
*Se dice que el papa Juan Pablo II atribuye a la Virgen la caída del comunismo y el resurgimiento del culto religioso en la antigua Unión Soviética.
Sandra Schneiders, profesora de la Unión de Postgrado en Teología concluye que “ha habido un renovado interés por la investigación sobre la Diosa y por la divina feminidad como antecedente del dios masculino. Y tiene relación con la creciente popularidad de la Virgen María”.
A medida que las escritoras y artistas maduras validemos nuestro propio viaje a la sabiduría, el rito de transición será cada vez más exaltado en todos sus órdenes.
No hay mujer sabia que tema a su padre, a su marido, al dios masculino o a la figura varonil de la autoridad. Algunas veces, las mujeres acusan a la sociedad dominada por el hombre de mantener a la sombra a las mujeres poderosas de edad al valorar únicamente la belleza de la juventud. De ser así, la mujer sabia sólo podrá afirmar su condición validándose a sí misma y con respecto a otras mujeres. “No hay fuerza terrena que controle la osadía de una mujer de edad”.
Estamos de acuerdo que los rasgos “femeninos” y “masculinos” son estereotipos culturales y que la mayoría de las personas están sometidas a estos patrones. Se dice que entre los rasgos “masculinos” los caracteriza la agresión, la competitividad, el pensamiento y el comportamiento racionales, la sabiduría, el pensamiento de lo práctico, la objetividad, el deseo de proteger, el heroísmo, la búsqueda de metas, la valentía, el deseo de correr riesgos, el pensamiento lineal, la creatividad en sus mas altas manifestaciones y la capacidad de planear y organizar en gran escala. De las mujeres se dice que son: pasivas, compasivas, formadoras, intuitivas, cooperadoras, emotivas, subjetivas, poco prácticas, conciliadoras, dependientes, sociables, simpáticas, empáticas, creativas en los niveles -“mas bajos”- es decir, en materia artesanal y de decoración -, capaces de sentir los ciclos y flujos naturales.
Muchas mujeres rechazamos eso de ser pasivas, poco prácticas, y creativas en los – “niveles más bajos” -, como rasgos inexactos o negativos que ilustran el concepto masculino de la femineidad. En lo que se refiere a la lista masculina, pocas personas vemos con buenos ojos la agresión y la violencia, uno de los rasgos más característicos masculinos y también pensamos que la competitividad, especialmente en el plano interpersonal, es nociva. La cuestión que las personas (ambas) de éxito, poseemos una combinación de rasgos femeninos y masculinos.
Y un poco para finalizar por ahora esta publicación donde intento dar una visión generalizada del despertar de la Diosa, durante los últimos años la mitología de la Diosa surge entonces a fines del Siglo XX como la manifestación de ese cambio social acelerado. Millones de mujeres en todo el planeta han rebasado los limites de su propia evolución asumiendo papeles antes destinados únicamente a los hombres, sin perder su propia identidad sino revalorizando su propia autoestima.
La terapeuta Jean Napoli y la libretista Donaleen Saul, escribieron una obra critica estimulante acerca del movimiento de la Diosa y dicen las autoras: “Hablemos claro y sin rodeos, lo que en realidad están diciendo los prepotentes de esta interpretación de la historia humana es que los hombres son los culpables del estado espantoso en el cual se encuentra el planeta y que, de haber continuado gobernando las mujeres, hoy viviríamos en paz y armonía.
No hay forma de regresar a la Diosa del neolítico, mientras no dejemos atrás la guerra y las armas, no podremos recuperar la era de la inocencia que las antecedió. Debemos empujar nuestra evolución hacia delante, saneando las relaciones entre mujeres y varones, conservadores e izquierdistas, victimarios y victimas, la capacidad de decidir y el voto definitivo a favor de la vida.
Nuestra titánica tarea es crear una nueva cultura que exalte los valores femeninos junto con los rasgos masculinos positivos.
La antigua Europa de la que habla en sus investigaciones Marija Gimbutas tuvo una falla dramática y fatal: no supo defender su civilización. El equilibrio justo de los valores femeninos y masculinos trae consigo el ingenio de crear y el valor para defender una nueva cultura.
MARÍA CRISTINA GARAY ANDRADE
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